MARCELA OTTONELLO, DUEÑA DE LOS SECRETOS
DE LA ACUARELA
CESAR MAGRINI - El Cronista Comercial
- Buenos Aires, Argentina
UNA IMAGEN LATINOAMERICANA
ALDO GALLI "LA NACIÓN" Buenos Aires, Argentina
FRESCA Y EMOTIVA DEMOSTRACION EN
SHORT
MARGO ERSNT - Crítica - Jurado - Stockton Record - California
USA
LA
MECÁNICA DE NUESTRA CULTURA
FERMÍN FÈVRE - Buenos Aires, Julio de 2004
EL
APOCALIPSIS DE OTTONELLO
Aún cuando los escenarios de la pintura de Marcela Ottonello
son apocalípticos todavía queda lugar para la esperanza.
Marcela Ottonello y el Apocalipsis
JULIO PORTELA- Publicado en el leedor.com

MARCELA OTTONELLO, DUEÑA DE LOS SECRETOS
DE LA ACUARELA
Cada
vez que debo hablar de la acuarela, en cuanto técnica, tengo
que hacer impostergable escala en las dificultades de su ejecución.
Por razones obvias no insistiré en ellas, pero son en extremo
complejas y múltiples. De allí que haber visto las
obras de Marcela Ottonello, me haya movido franca y abiertamente,
a las mas decidida admiración.
Son perfectas, así nomás. Para que acumular adjetivos
que incluso correrían el riesgo de volverse contraproducentes.
Pero hay que ser su testigo para entender hasta donde llega esa
perfección, Ya que constantemente participa de los trabajos
de esta talentosa artista, un elemento que es a su vez, de muy riesgoso
gobierno: el de una dinámica visual -seres que vertiginosamente
se van metamorfoseando- que llega a recordar, por una parte, las
ya clásicas experimentaciones de Marcel Duchamp en esos terrenos
y que Marcela Ottonello (vaya coincidencia, ambos tienen el mismo
nombre de pila) extiende hasta sus últimas consecuencias,
pero que por la otra renueva con nítido sabor de contemporaneidad
y que provocan, en quien los ve, algo bastante parecido a una alucinación.
Diseño color -manejado con sentido igualmente infalible de
su aplicación- atmósfera, todo se une en esta ya muy
empinada creadora para desembocar en el mas levantado y reconstituyente
de los resultados: una obra vital, llena de recompensas, y vuelvo
a decirlo, claramente admirable.
CESAR MAGRINI - El Cronista Comercial
Buenos Aires, Argentina
TOP

UNA IMAGEN LATINOAMERICANA
Aunque Marcela Ottonello nació en Buenos Aires, en 1958.
Vivió varios años en los Estados Unidos. De ahí
provienen probablemente las particularidades de su imagen.
Bien resueltas en todos los casos, sus acuarelas están dirigidas
a crear una imagen cuyo eje temática es el hombre.
Un halo de misterio envuelve estas figuras anónimas, cuyas
cabeza nos vemos obligados a imaginar debajo de los enormes sombreros
que las cubren. Pero tal ocultamiento sirve para definir un estilo
que si bien incorpora desde las deformaciones del expresionismo
hasta el movimiento del futurismo o las enigmáticas ambigüedades
del superrealismo, no pierde de vista su naturaleza latinoamericana.
ALDO GALLI "LA NACIÓN" Buenos Aires, Argentina
TOP

FRESCA
Y EMOTIVA DEMOSTRACION EN SHORT
Es notable que las 24 pinturas, todas ellas armadas alrededor de
vaqueros sin rostros con sombreros gauchescos y nudillos blancos,
pueden ser tan frescas, diferentes y emotivas como las acuarelas
de Marcela Ottonello en la galería de arte Alan Short que
finalizará el 28 de setiembre.
Los "vaqueros" del "Misterioso mundo de Sud América"
en realidad son un compuesto de vaquero del oeste y gaucho argentino
lo cual refleja la doble herencia de la artista. Ottonello nació
en la Argentina, vino dé niña a Stockton (donde sus
padres aún residen), estudió arte en la escuela secundaria
Franklin, luego regresó a Buenos Aires, donde vive con su
esposo, y su hija.
Con excepción de las camisas, las cuales varían de
un color marrón óxido a sombras verde grisáceas,
los hombres de Ottonello están idénticamente vestidos
en jerseys sin formas y pantalones vaqueros y botas del oeste. Todos
ellos llevan puesto sombreros de copas chatas con alas anchas de
color tostado o blanco ladeados para ocultar los rostros completamente.
Las manos sólo muestran dedos y pulgares largos y blancos,
firmes y juntos sostenidos de manera antinatural.
Las pinturas se agrupan por temas.
En la parte oeste de la galería abajo se encuentran las escenas
de salones. Contra el diseño del fondo de pisos, puertas,
persiana vaivén, mesas y el mostrador, los hombres sin rostros,
solos y en grupos se asocian con las sillas de madera torcidas y
vacías. Hay un sentimiento predominante de confrontación,
frustración y desesperación.
Al pie de la escalera el tema, único en toda la exposición,
es el movimiento: un hombre sale girando de un tren subterráneo
en plena carrera. La tensión estalla en partículas
de movimiento detenido, muy semejante al análisis cubista
histórico que acerca de este tema realizó Marcel Duchamp
en "La Mujer Desnuda Descendiendo la Escalera". Hay un
movimiento tremendo en el apuro por tomar el tren subterráneo,
el girar del cuerpo, el revoloteo agitado de las manos.
Arriba, hay más hombres en escenarios de aspecto pobre al
aire libre. Aquí se refleja más el sentimiento del
medio y manifestación social. Un hombre está acostado
en un banco de plaza; grupos de hombres leen graffiti o diarios;
hombres agrupados muy juntos, como si estuvieran formados, están
detenidos por la bufanda al viento del líder. Una vez más,
uno encuentra depresión, desesperación.
El tema de Ottonello es ampliamente restringido y consistente; sus
figuras no poseen ni rostros ni expresiones Ciertos mecanismos Artísticos
ayudan al artista a transmitir su mensaje de conflicto y desesperación.
Simbolismo
Aunque el simbolismo de Ottonello es penetrante y poderoso, los
significados son difíciles de percibir detrás de imágenes
como las de hombres vaqueros-gauchos, sombreros que ocultan sus
rostros, camisas y pantalones vaqueros sin formas que van arrugándose
para producirse en botas, pisos lustrados aún en los ambientes
de aspecto pobre al aire libre, dedos blancos que sujetan mesas
y sillas o tratan de interrumpir el sonido de un piano.
Composición
A pesar de la pizca temática de desequilibrio, desorden y
confusión, cada composición está esplendorosamente
equilibrada. Como las fuerzas opuestas, las sillas se equilibran
con los hombres, los sombreros con los mosaicos, los círculos
y curvas hermosos con rígidas líneas derechas.
Reflejo
El reflejo le otorga ilusión al misterio. Aún una
sola figura, como el hombre cabizbajo en "Descansando la Mente
en un Cielo Nublado" tiene un adversario, en este caso uno
es perfecto equilibrio: su propio reflejo sobre la mesa lustrada.
En "La reunión", un hombre confronta a un grupo
duplicado en tamaño por los reflejos.
Perspectiva
La perspectiva es probablemente uno de los trucos más poderosos
de Ottonello. A veces la perspectiva es exagerada, como las cerámicas
del piso las cuales retroceden dramáticamente aunque los
tamaños de las figuras, sombreros, etc, permanecen iguales.
A veces la perspectiva está invertida. El grupo de hombres
en "La Agresión" se encuentra sobre un piso de
madera y éste se aleja, de acuerdo a las reglas de perspectiva,
dramáticamente hacia atrás, pero las sombras de los
hombres se extienden hacia delante, oponiéndose a la fuente
de luz y disminuyendo hacia los ojos del espectador hasta que de
hecho desaparecen. Este desafío de la ley natural parece
transmitir un mensaje: ¿estos hombres, entonces significan
algo para los ojos de la sociedad?.
En "La Reunión" de Marcela Ottonello, los reflejos
sobre la mesa parecen sumar sentimientos de conflicto y confrontación.
Todos estos misterios le dan dimensión e interés a
la exposición.
Margo Ersnt
Crítica - Jurado - Stockton Record - California USA
TOP

LA MECÁNICA DE NUESTRA CULTURA
La serie de acuarelas que presenta Marcela Ottonello nos depara
una doble
sorpresa. Por una parte, el tratamiento que la artista efectúa
dde una materia
tan esquiva y exigente y por la otra, la atracción que logran
sus imágenes.
Confluyen
en ello varios aspectos. Un dibujo vibrante, de contornos muy
bien definidos, que tiene una impronta dinámica, con un controlado
impulso gestual; un empleo del color que le da a la acuarela un
cromatismo intenso, de fuerte impacto, y un conjunto de perspectivas
compositivas muy curiosas caracterizan a cada una de las obras.
Con
estos recursos expresivos, la artista desarrolla una no menos personal
narratividad, cargada de elementos simbólicos y de referencias
actuales.
En sus narraciones no hay literalidad ni nada que sea obvio. Están
llenas de enigmas y de misterios. Transitan el terreno de la ambigüedad,
que es una
de las condiciones esenciales de la obra de arte, en donde nunca
nada es notoriamente explícito.
En
las figuras humanas, con ineludibles acotaciones urbanas, los rostros
están siempre ocultos, en general por sombreros, por periódicos
o por las posiciones corporales que mantienen los anónimos
personajes que pueblan sus obras. Sin duda, aluden a metáforas
sobre realidades de la vida actual.
Libros
que vuelan por los aires, descendiendo por las escaleras mecánicas,
cerrados en sus anaqueles, o deshojados en páginas en blanco,
carentes de textos, se confunden con seres impersonales que transitan
los mismos espacios. Son figuras incomunicadas, encerradas en su
vacuidad, pianos con una multitud de dedos en sus teclas, lectores
seriados de los diarios o un solitario ejecutante de violín,
que integran el mundo narrativo que tan enigmáticamente la
artista presenta como un espejo de nuestros propios
interrogantes y desencuentros.
El
título que la artista ha elegido para su muestra es, en ese
sentido, muy
significativo ya que se refiere, con una mirada crítica a
las actitudes mecanicistas de nuestra cultura actual. El gesto de
silencio que cubre algunos rostros con el dedo índice sobre
la boca, las máscaras que aparecen por doquier, se suman
al sentido metafórico de las imágenes, no exentas,
por otra parte, de una nota de humor.
Este conjunto de aspectos que conviven en la muestra le dan una
gran
vivacidad. Aluden a la actualidad, con una secuencia de situaciones
que
nos identifican por encima de los contenidos enigmáticos
e indiscernibles;
mostrando y ocultando a la vez, en esa eterna dialéctica
de las obras de
arte que verdaderamente merecen nuestra atención.
Fermín
Fèvre
Buenos Aires, Julio de 2004
TOP

El
apocalipsis de Ottonello
Aún cuando los escenarios de la pintura de Marcela Ottonello
son apocalípticos todavía queda lugar para la esperanza.
Marcela Ottonello y el Apocalipsis
Por
Julio Portela
La
angustia apocalíptica que conmueve poderosamente a nuestro
siglo tuvo su comienzo mucho antes. Tal vez se habrá estado
generando desde los orígenes de la civilización; pero
nosotros con una visión más limitada del tiempo la
estableceríamos a fines del siglo XIX con la segunda revolución
industrial, continuando en el siglo XX con la sociedad de masas,
para culminar en el período de la economía globalizada
que nos toca padecer.
Tal
vez algo de esto habrá motivado a nuestra artista Marcela
Ottonello- grata sorpresa que nos regaló la Feria Arte Clásica
en el Palacio San Miguel, representada por la Galería Lagard-
para construir sus ambientes sugerentes y cargados de connotaciones
sociales.
Ella
misma nos revela su posición de artista: educada en los Estados
Unidos, comenzó su actividad artística, efectuando
su primera muestra individual en Argentina en 1989 en la Galeria
Van Riel. Fue en el país del norte donde residió mayormente
y recibió numerosos premios, formando parte asimismo de prestigiosas
agrupaciones artísticas, en su especialidad de acuarelista.
Es
precisamente en esta técnica tan difícil, pero que
en manos del artista experto logra transparencias incomparables,
donde nos deleita con sus propuestas. La artista acota que son composiciones
que tratan de interpretar los problemas de Argentina de las últimas
décadas, pero vistos desde el hemisferio norte, con la objetividad
que puede otorgar lo lejano.
En
sus cuadros nos impacta con cataratas de libros que se deslizan
por escaleras mecánicas de tienda por departamentos o “shoppings”,
acompañados por personajes muchos de ellos ataviados con
misteriosos sombreros, que parecen trastabillar y “derrumbarse”.
También estanterías de bibliotecas desde donde se
precipitan, a veces espontáneamente, numerosos libros y otras
son empujados disimuladamente por manos anónimas. En otro,
será una fila de personas las que leerán con avidez
diarios con las noticias terroríficas de Argentina, las que
se vincularán con el espacio pictórico. La lectura
del cuadro también se hace como en los libros, de izquierda
a derecha, y el periódico abierto que pasa de mano en mano
se va transformando en mariposa.
Miradas
argentinas angustiadas aparecen en uno más: son los ahorristas
que no comprenden qué funcionarios inescrupulosos hoy desplazados
o refugiados en el país del norte, les hayan atrapado su
dinero en el corralito.
Pero
aún en estos escenarios apocalípticos no todo implica
exterminio o desvastación. Aquí todavía, como
nos dice la artista, queda lugar para la esperanza. Los diarios
que se transforman en mariposas o los libros que si bien caen desde
lo alto, encuentran en el piso alguien interesado en la posibilidad
de su lectura.
Se
trata de una artista sumamente interesante con planteos tratados
en profundidad. Habrá que esperar para contemplar su exposición
individual del mes de agosto próximo, también en la
Galería Lagard.
Publicado en Leedor el 22-5-2004
TOP
|